miércoles, 11 de enero de 2012

YIN YANG YO



EL concepto de Liberación Femenina ha creado mucha controversia a lo largo de los años. Algunos se preguntan si eso les podrá perjudicar e incluso llegar a anularles, en el caso de ser hombres; mientras otras se cuestionan si esa libertad deseada les hará perder su apreciada feminidad, en caso de ser mujer.
Cabe preguntarse, no obstante, si es verdadero o falso que hoy la mujer sea realmente independiente y cabe preguntarse también, si la forma en que se pretende adquirir esa libertad es del todo limpia. Y ya puest@s, caben tantas preguntas que no alcanzaría a arrancaros una simple sonrisa pues se agotaría la entrada en una interminable lista de cuestiones.

Pero a mí no me supone ningún problema hablar o no hablar de esta incógnita pues me considero un ser independiente dentro de un sistema del que dependo. O sea que soy un ser interdependiente. Creo que con eso queda solucionado el gran dilema. Pues ya está todo claro. Bueno, pues os dejo que tengo un estofado de Setas Shitake con verduras en el fuego y no quiero que se me queme.

Prueba visual de que no hay engaño



-    “¿Qué?. ¿Cómo?. ¿Qué cómo he llegado a esa conclusión?. Es que si me pongo a explicároslo, entonces no como. ¿Qué cómo es que os dejo así?. Bueno va… pues como dicen que a fuego lento todo sabe mejor, bajo un poquito la llama y os cuento la historia. Que como tod@s debéis estar ya imaginando me ocurrió hace algunos años en un lugar lejano”.

Pues sí, hace algunos años decidí irme a vivir a China durante un tiempo. Pretendía conocer los secretos de la cocina oriental, así como su filosofía y de paso aprender su jeroglífico idioma.
Una vez allí, no me fue nada difícil encontrar un diminuto piso compartido con otras cuatro chicas más. Chinas todas ellas y casi con los mismos problemas que el resto de las mortales. La depilación, los zapatos de tacón, el maquillaje, los estudios, el trabajo, la casa, los novios, la cultura, la política. A excepción de la forma de divertirnos todo lo demás era aceptable y compatible.

Odiaba ir a los karaokes nocturnos, pero no tenía más remedio que acudir si no quería verme marginada por aquel Grupo Femenino de Kung Fu con minifalda de cuadritos, camisa blanca con corbata y coletas con lazo rojo.
Entre canción y canción teníamos tiempo para conocernos más e intercambiar opiniones de todo tipo. Eso era lo que realmente me motivaba, pues sin ello, me sentía tan extraña como un oso panda sin bambú o como un gorgojo chino curativo sin propiedades terapéuticas. Supongo que en realidad así me verían en más de una ocasión. Pero no me importaba por tal de extraer mis conclusiones personales:

Yin, era femenina y delicada. De hermosos ojos rasgados, cabello largo y liso hasta la cintura. Los hombres admiraban su belleza tanto como sus dulces formas. Parecía algo tímida y a la vez sumisa. Supongo que por esta mezcla de razones, cientos de pretendientes llamaban a su teléfono varias veces al día en busca del imaginado “ideal” femenino. Cuando se enamoraba caía en la dependencia más absoluta llegando a soportar insufribles actitudes por parte de sus compañeros sentimentales masculinos. Y esto la hacía padecer mucho.
Yang, encarnaba la mujer fuerte, de complexión gruesa y rasgos duros. Era una gran luchadora en el arte del Wushu Moderno y bebía cerveza a morro de la botella sin parar, eructando los gases sobrantes delante de cualquier compañía. Mejor por ese orificio que no por otro pues compartíamos habitación. Tenía un resignado y paciente novio el cual se veía obligado a ejercer de contrincante durante sus ensayos de lucha de los que siempre salía perdedor. Pero se sentía frustrada a menudo.

Yo, vestía siempre impecable a la última moda occidental. Parecía misteriosa y enigmática como un laberinto de cipreses en el jardín de una gran mansión. Llevaba bolsos de marca y unos zapatos carísimos vestían sus diminutos pies. Era fría y distante, de mirada indiferente. Mujer de pocas palabras y acciones elegantes pero poco escrupulosas. Nunca miraba hacia atrás pues eso era de cobardes. En cuanto un hombre perdía la cabeza por ella, se desvanecía todo el interés y por más que le suplicase únicamente se quedaba dos días más junto a él si le regalaba joyas. Pero esto en realidad no la hacía feliz.
Yin-Yang era inclasificable. Aparentemente parecía dura, sin embargo, cuando algo la conmovía o le llamaba poderosamente la atención se tornaba tan dulce, tierna y auténtica que vivir ese momento a su lado se convertía en una experiencia llena de luz. A veces era muy activa y competitiva, otras investigadora y solitaria. Dulce y amarga, fría y cálida. Según lo requería la situación, la persona o el momento, pero sobre todo era fiel a sí misma y a su estado de ánimo. A veces masculina a veces femenina, esta mujer levantaba suspicacia y confianza, ira y pasión, celos y amor. En aquellos momentos no tenía pareja y era feliz pero también se sintió dichosa cuando la tuvo. Ella era una mujer próspera.

Cuando Yin fracasaba en el amor y se sentía mal tratada por la vida o los hombres, acudía a Yo en un intento de fortalecer su ego buscando fuerzas ocultas y perversas para lograr vengarse, sin éxito, de todo ser masculino existente en el planeta. Según creía, Yo nunca fracasaba porque dominaba la situación en todo momento. Pero lo que Yin no sabía, es que Yo no conocía el AMOR y corría el gran riesgo de irse de este mundo sin probar la más maravillosa de las pócimas secretas de belleza y salud. En realidad tenía miedo de enamorarse por si perdía su identidad y se veía desvalida.
Yang acudía a Yin, cuando la necesidad de proteger a alguien se apoderaba de ella, pues se sentía como el hombre de la casa y su exceso de testosterona y los deseos de sobresalir, la hacían ver historias donde no las había. Un día que Yin y Yang entraron en un bar, un joven desafortunado toco la mano de Yin para captar su atención e invitarla a una copa o a lo que ella se dejase. Yang no vio toda la escena, pero deseaba tanto practicar las técnicas ancestrales de lucha, que agarró al joven bajo el argumento de acoso sexual y con una mano y dándole vueltas sobre sí mismo como si de un platillo chino se tratase, lo lanzó contra la máquina de música. Teniendo que quedarse allí toda la noche hasta que al día siguiente alguien localizó a un técnico que pudo rescatar su enorme cuerpo.

Yo acudía a Yang cuando no encontraba ningún varón de quien aprovecharse o a quien menospreciar. La seducía tan fácilmente que muchas veces Yang se odiaba a sí misma por no escarmentar de la maldad de aquella mujer, tenían un relación sadomasoquista y a pesar de los reproches y peleas que se oían a medianoche o a media mañana, se necesitaban y se buscaban para hacerse daño mutuamente, porque Yo, aunque lo parecía, no era de hierro y sufría haciendo sufrir.
En fin. ¡Un desastre!. Ninguna de las tres sabía cómo parar aquel Trío-Drama-Amoroso que tanto mal les estaba ocasionando.

Hasta que un día Yin-Yang, preocupada por el desconsuelo que se provocaban mutuamente y el desgaste físico y emocional que aquello les suponía, decidió “tomar cartas en el asunto”. Las invitó a una infusión de hierbas Shou Di Huang, ideal para reconstituir el alma de sus amigas y sacarlas de su embarullada forma de pensar y de actuar (hierbas muy utilizadas en China como tónico antienvejecimiento y muy buenas para hígado, corazón y riñones además de nutrir la sangre). Y allí mismo, en nuestro apartamento “tomo las cartas del asunto”, las Moai Mahjong en concreto, y comenzó su erudita exposición:
-    “Como sabéis, el juego del Moai Mahjong consiste en encontrar cartas iguales emparejándolas en el menor tiempo posible. Antes de comenzar, tened en cuenta que nuestra filosofía, sabia y milenaria, se basa en el equilibrio de todas las dualidades, siendo todas ellas igual de importantes. Amor no existiría sin odio, hombre sin mujer, ni día sin noche. El Principio Yin Yang vela por esta gran verdad no debiendo menospreciar, ni un@s ni otr@s, las cualidades innatas que poseen los demás. Pues los unos sin los otros no vendríamos a ser nada esencial y sin embargo, lo único que en realidad somos es Esencia Pura, con un cuerpo y una mente que deben actuar solo en casos de necesidad”.
Símbolo del principio del Yin Yang que vela por nosotros pecadores.

Expectante y ya que una servidora no entraba en el juego, pues nunca había manifestado abiertamente ninguna carencia, me dediqué a hacer de ayudante de esta gran mujer. Encendí un incienso, una vela, serví el té (aunque no sabía hacerlo como ellas porque no soy China) y repartí las barajas una para cada jugadora de la vida.
Yin sólo reconocía las cartas con formas sinuosas y onduladas. A Yang le era más fácil emparejar aquellas con formas geométricas. Pero Yo se bloqueó y revelándose contra el juego deshizo con rabia su baraja gritando:

-    “¡¡¡…狗屎…!!!”. Que traducido al español significa: “¡¡¡…MIERDA…!!!”.

Al ver los resultados, Yin Yang prosiguió con su filosofía en la más absoluta calma:

-    “Querida Yin, sería muy bueno que tratases de absorber algo de energía masculina pues es muy escasa en ti. Esto te proporcionaría la fuerza y la independencia que necesitas y dejarías mucho sufrimiento de lado, pues no esperarías que ningún hombre viniese a rescatarte, ya que tú misma podrías hacerlo. Tu lado masculino debe desarrollarse.


Querida Yang, recomendaría que practicases más tu lado interior, tu parte femenina es muy escasa y eso te dificulta la asimilación del exceso de acción que provoca tanto desconcierto en tu vida. No necesitarás recurrir a las manipulaciones seductoras de ningún otro ser para sentirte supuestamente espiritual, ya lo eres, la fuerza está en tu interior. Tu lado femenino debe avanzar.


Querida Yo, pareces muy evolucionada y desarrollada, tu imagen es impecable, pero intuyo que estás algo perdida. Despójate de toda creencia mental y física, olvida lo material, el dinero, las joyas y encárgate de disfrutar de tu parte más sagrada. No permitas que tu propio yo siga haciendo daño a los demás pues eso terminará destruyendo el hermoso ser que seguramente eres”.


Aquella mujer Yin Yang estaba realmente liberada. Sin duda alguna. Ya que sin perder el tiempo en ser víctima o verdugo para hacerse un hueco en el mundo del patriarcado, había conseguido su autodeterminación por sí misma.

Si las acciones son limpias y verdaderas, no nos tiene que dar ningún miedo el paradigma de la liberación, pues este, no solamente nos proporciona paz e igualdad a las mujeres, sino también libera de pesadas cargas y acartonados corsés a los hombres.
Luego, esta es la historia. Ahora sólo me queda despedirme para ir a satisfacer a mi apetito con esa deliciosa comida china que tengo en el fuego.

-    “¿QUÉ?. ¿CÓMO?. ¡CÓMO TANTA CHÁCHARA HA ACABADO QUEMANDO MI SHITAKE CON VERDURAS!. ¿Y AHORA QUÉ COMO?.
   ¡¡¡…狗屎…!!!”.

Otras consecuencias de la filosofía oriental.

domingo, 8 de enero de 2012

ENTREVISTA A UN TERRÓN DE AZÚCAR



Aún no sé si aquello lo soñé o fue algo que me ocurrió en realidad. No estoy segura todavía porque más de una vez me ha sucedido este hecho imprevisto y aunque lo cuento para comprobarme en lo cierto o en todo lo contrario, a veces no consigo desvelar este misterio.

Así que os lo cuento y quizás esto me ayude a averiguarlo. Y si no, tampoco pasaría nada, voy seguir disfrutando igualmente de mi vida. Soy un ser esencialmente feliz (en esencia como tod@s).

El caso es que, un día de noviembre en que uno de mis Queridos Primos Lejanos cumplía años, me acerqué a su casa con un pastel para celebrar su aniversario y estrechar aquellos lazos familiares desatados por el tiempo y la distancia.

Era una tarta con un aspecto delicioso, tenía tres pisos y estaba adornada con nubes de azúcar de varios colores y numerosas figuritas alegraban sus bordes. El pastelero me había asegurado, que en su interior existía un relleno a base de chocolate de varios sabores con nata y vainilla. Algo espectacular visualmente hablando.

Qué alegría ver a mi primo tan feliz rodeado de amig@s y qué decepción tan grande cuando tod@s ell@s se encontraban absortos mirando la televisión. No me hicieron el menor caso y además me forzaron a guardar silencio de modo obligatorio. Algo estaba pasando en el MUNDO que era más importante que su cumpleaños a juzgar por el interés de todo el grupo en este absurdo aparato.

No sabía aún porqué pero presentía que algo iba a dificultar rehacer aquella estrechanza entre mi Querido Primo Lejano y yo.

Pude preguntar a alguno de los seres allí presentes qué era lo que iba a acontecer, con mucha dificultad, por cierto, ya que pedían silencio absoluto casi constantemente:

-      “¿Cómo?. ¿No lo sabes?. ¿Cómo es que no lo sabes?. ¿Pero en qué mundo vives?. Es el personaje más conocido en estos momentos y es la primera entrevista que concede a un medio. ¡Es todo un acontecimiento!. Pero tú. ¿De dónde has salido?”.

Qué iba a replicar yo. Pobre de mí, no tenía ni la más remota idea de quién se trataba, pero viendo la agresividad del medio en el que me mezclé por amor, preferí pasar desapercibida y ver de qué se trataba guardando el mismo sigilo que si perteneciese a una orden religiosa.

El volumen del televisor aumentaba considerablemente. Una música soporífera y estridente hacía mover los altavoces de su lugar de origen abocándose hacia el precipicio de la estantería del mueble del salón. El mutismo y la expectación de los asistentes era TOTAL.

De súbito apareció en escena un presentador con gafas de pasta oscuras, de verborrea imparable y con un atractivo intelectual aparentemente certero. El público allí presente abarrotaba el plató y sus sonoros aplausos anunciaban un espectáculo irrepetible.

-      “¡Queridos telespectadores, esta noche, contamos con la presencia de un personaje, simbólico, excepcional, y tremendamente inteligente. Creo que todos ustedes ya saben a quién me refiero. Así que sin más dilaciones les presento al gran… SR. TERRÓNEEEEEEEEZZZ!”.

Silbidos, aplausos, gritos, hurras y demás manifestaciones pasionales siguieron a la presentación, y a esta, la aparición en pantalla de una diminuta criatura blanca en forma de cubo. Ataviado con gafas de sol oscuras, zapatos de piel de serpiente y corbata negra, dejaba entrever una maliciosa y pícara sonrisa que mostraba orgulloso ante su audiencia.

Una vez consiguió encaramarse sobre el Sillón de Invitado Excepcional con la ayuda de la Convencional Azafata y los gritos cesaron, comenzó la peculiar entrevista:

PRESENTADOR: “Ante todo quiero darle la enhorabuena ante del Gran Público porque es usted desde ayer ¡padre de gemelooos!”.


SR. TERRÓNEZ: “¡Ja ja ja!. Sí, es toda una alegría tener dos hijos más de los 310.456.999.331 que ya tenemos mi mujer Sacarosa y yo en lo que va de año. Precisamente aquí traigo una deliciosa imagen capturada ayer mismo. Son tan ricos y tan dulces. Miren, miren qué sonrientes y espabilados están ya”.
Últimos hijos de Terrónez y Sacarosa

GRAN PÚBLICO: “¡Ooooh!”.

PEQUEÑO PÚBLICO (primo lejano y amig@s): “¡Ooooh!”.

PRESENTADOR: “Hay que ver, cómo tiene usted al público ¿eh?. Me llegan datos en estos momentos de que sus ventas en este año han superado los 1.833.820.209 kilos de azúcar solamente en España. ¿Cómo se pueden llegar a producir unas cantidades de esas dimensiones?. Explíquenos Sr. Terrónez, ¿cómo se crea un imperio de tal calibre?”.

SR. TERRÓNEZ: “¡Ja ja ja!”.

GRAN PÚBLICO: “¡Ja ja ja!”.

PEQUEÑO PÚBLICO: “¡Ja ja ja!”.

SR. TERRÓNEZ: “Indudablemente no les voy a revelar los secretos de alcoba entre mi mujer y yo. Sin embargo, existen otros factores de sentido común que yo aplico normalmente en mi día a día. Al público hay que darle lo que quiere y yo le doy al público lo que me pide, lo que necesita. Así de simple. Eso es lo que me ha llevado a la fama y a amasar tanto y tanto dinero como amaso diariamente.Tener tantas propiedades. En fin. Así soy YO”.


Mansiones, castillos y otras propiedades de Terrónez en España.



GRAN PÚBLICO: “¡Ooooh!”.

PEQUEÑO PÚBLICO: “¡Ooooh!”.

PRESENTADOR: “Qué interesante filosofía la suya, sin duda es usted un ser excepcional. Pero, cómo consigue tener a sus fans tan enamorados, háblenos de cuál es su particularidad, ¿qué le hace ser tan especial para la gente?”.

SR. TERRÓNEZ: “¡Oh!. ¡Ja ja ja!”.

GRAN PÚBLICO: “¡Oh!. ¡Ja ja ja!”.

PEQUEÑO PÚBLICO: “¡Oh!. ¡Ja ja ja!”.

SR. TERRÓNEZ: “Es muy sencillo, salgo muy barato, soy tremendamente adictivo, me presento en múltiples variedades, formas y colores. Y resulto muy fotogénico y atractivo. De ese modo consigo que me inviten a todos los saraos: zumos, refrescos, comidas preparadas, latas de conservas. ¡No paro ni un minuto, lo paso en grande!”.

PRESENTADOR: Y ¿qué cree que es lo que más gusta a la gente de usted?”.

SR. TERRONEZ: “Como dije, pienso que, La Adicción. Este aspecto es fundamental. La gente necesita identificarse con algún tipo de droga o sustancia tóxica que le ayude ser más feliz. Luego, pues… como provengo de un proceso químico de refinado (lo cual me da un caché insuperable) me transformo sin dificultad en una sacarosa sintetizada de forma artificial. Esa es la gracia”.

PRESENTADOR: “Algo sin precedentes. ¡Qué astucia la suya Sr. Terrónez, me deja usted pasmado!. Pero siga, continúe, no quiero interrumpirle”.

SR. TERRÓNEZ: “¡Oh! genial”.

GRAN PÚBLICO: “¡Oh! genial”.

PEQUEÑO PÚBLICO: “¡Oh! genial”.

SR. TERRÓNEZ: “Como les explicaba, esta reacción química de la que provengo, provoca que el sistema inmunológico de los seres humanos se debilite y cree diversas enfermedades como: diabetes, varios tipos de cáncer, alzheimer, eczemas, candidiasis y síndrome premenstrual en las mujeres, tumores cerebrales, esclerosis múltiple, epilepsias, defectos de nacimiento, fibromialgias, envejecimiento prematuro, obesidad, apendicitis, varices, osteoporosis, entre otras muchas. Es decir, ehmmm… todos aquellos efectos que la gente necesita para sentirse mimado y cuidado por familiares y amigos. Enfermedades sin las cuales, no tendríamos ni hospitales, ni centros de salud, ni farmacias, ni médicos. Imagine qué mundo tan loco sería este sin todas estas instituciones y profesionales velando por nuestro cuidado. Además habría tanto paro. ¡No quiero ni pensar en cómo sería este mundo sin !”.

GRAN PÚBLICO: “¡Ooooh, clarooo!”.

PEQUEÑO PÚBLICO: “¡Ooooh, clarooo!”.

PRESENTADOR: “Menos mal que está usted para evitar todo ese desastre. Pero, pasemos a otra cuestión. Porque estamos recibiendo llamadas con infinidad de preguntas y dudas. Sabemos que usted, se presenta de múltiples maneras, colores ¿cuáles son sus favoritas manifestaciones?”.

SR. TERRÓNEZ: “¡Ja ja ja!”.

GRAN PÚBLICO: “¡Ja ja ja!”.

PEQUEÑO PÚBLICO: “¡Ja ja ja!”.

SR. TERRÓNEZ: “Uy, poseo una gran variedad. Veamos: azúcar glas, candi, perlado, pilé, demerara, aspartamo, sucralosa, sacarina. Aspartamo es uno de mis socios accionistas preferidos porque además está presente en algunos medicamentos. ¡Es un genio!”.

PRESENTADOR: “Claro, de todos es conocido. Por cierto. Se dice que usted tuvo una aventura con Azúcar Candi, ¿es cierto eso?”.

SR. TERRÓNEZ: “¡Ja ja ja!”.

GRAN PÚBLICO: “¡Ja ja ja!”.

PEQUEÑO PÚBLICO: “¡Ja ja ja!”.

SR. TERRÓNEZ: “Sí, no voy a negar lo evidente. Quién podría resistirse a una modalidad de almíbar tan cándida y dulce como ella. ¡Ja ja ja!”.

GRAN PÚBLICO: “¡Ja ja ja!”.

PEQUEÑO PÚBLICO: “¡Ja ja ja!”.

PRESENTADOR: “¿Y qué nos puede decir de Azúcar Moreno?

SR. TERRÓNEZ: “¡Ufff!”.

GRAN PÚBLICO: “¡Ufff!”.

PEQUEÑO PÚBLICO: “¡Ufff!”.

SR. TERRÓNEZ: “A ver. Yo no quiero ser racista ni siquiera parecerlo. Pero tengo mis razones para marginarlo totalmente del negocio. Azúcar Moreno es como el patito feo de la familia, siempre llevando la contraria aportando nutrientes al organismo. Y eso no está bien. El Clan debe permanecer unido. En fin, este es un asunto incómodo y no me quiero extender más”.

Azúcar moreno incómodo aportador de ciertos nutrientes.

PRESENTADOR: “Nos queda claro, Sr. Terrónez, no hemos querido incomodarle con la pregunta, pero ha sido una constante durante el programa, los asuntos impropios de Azúcar Moreno crean mucha controversia y usted lo sabe. Pero bien, dejándolo a un lado y ya para finalizar. ¿Porqué se ríe usted siempre tres veces?”.

SR. TERRÓNEZ: “¡Ja ja ja!”.

GRAN PÚBLICO: “¡Ja ja ja!”.

PEQUEÑO PÚBLICO: “¡Ja ja ja!”.

SR. TERRÓNEZ: “¡Porque soy un cubo!”.

GRAN PÚBLICO: “…………”.

PEQUEÑO PÚBLICO: “…………”.

PRESENTADOR: “¡Ja ja ja!. Qué bueno, siempre con su sentido del humor tan inteligente. Gracias, muchas gracias Sr. Terrónez por acudir a nuestro programa. NO SE RETIREN DE SUS ASIENTOS, TOMEN UNOS CUÁNTOS TERRONES DE AZÚCAR BLANCO SIN REFINAR Y ESPÉRENNOS PORQUE VOLVEMOS EN ¡SOLAMENTE VEINTICINCO MINUTOOOS!”.

Todo aquello me parecía un asunto terrible y me hizo reaccionar de inmediato. Sigilosamente, me levanté del sofá y me dirigí al pastel que yo misma había traído ignorando el dramatismo del dulce suicidio del azúcar. Quería hacerlo desaparecer de allí cuanto antes para no contribuir a crear más adictos. Pero uno de los asistentes al detectar mis intenciones se alzó en combate y apuntándome con el mando a distancia, gritó:

-      “¡ALÉJATE DEL AZÚCAR!”.

Sorprendida en el acto, mis piernas empezaron a temblar al ver sus caras con los ojos fuera de las órbitas, deseosos de devorar el regalo de cumpleaños o incluso a mí misma.

Con la perfidia que caracteriza al escorpión, mi Querido Primo Lejano, se aproximó con paso firme y con los brazos en jarra me dirigió estas palabras:

-      “¿Qué es lo que pretendes?. ¿Llevarte nuestro azúcar?. ¡AVISO, YO NO PELEO LIMPIO!.”

Sentí aquello como el picotazo de un alacrán lleno de veneno, pero al mismo tiempo, esa traición me hizo reaccionar como quien necesita un antídoto para transformarse en una fiera completamente sanada y consciente de la situación. Así que decidí plantarle cara a la ignorancia.

-      “Mirad lo que os digo, ¡Panda de Drogadictos!. He recorrido doscientos kilómetros con el aire acondicionado del coche en frío a todo lo que da en el mes de noviembre, para que una condenada tarta llena de azúcar, grasa y conservantes artificiales no se derritiese. He soportado un programa absurdo con entrevista incluida de un personaje ridículo, malvado, pérfido, vil, depravado, infame y execrable. ¡Y ahora no pienso ni por un momento tolerar por una décima de segundo más vuestras insultantes, ofensivas e insolentes amenazas!. Además de tener que soportar vuestra infinita ignorancia, ineptitud e inconsciencia. Así que, ¿sabéis lo que os digo?. ¡Que se va comer este pastel vuestra tía la de Mojón de la Frontera!”.

Aquel acto de valentía hizo que mi sangre caliente circulase a toda velocidad y con total libertad por las arterias de mi cuerpo y con el vigor y el brío característico de un toro de lidia, me abalancé sobre el pastel maldito y piso a piso lo lancé contra suelo, paredes y techo. Sin escrúpulos. Sin sentir piedad alguna por los llorosos asistentes arrodillados en el suelo ante la pérdida de su preciado erario. Seguidamente cogí mis pertenencias llenas de los restos de la batalla y ya en la puerta dispuesta a marcharme orgullosa, les lancé mi última y mortal cornada:

-      “¡Ah!. Y para vuestra información. Para calcular el volumen de un cubo regular hay que multiplicar tres veces su arista, o sea,  V=a·a·a=a³. Por eso, ese loco depravado se ríe tres veces. ¡Santo cielo, que experiencia tan atroz y espantosa! Pero vosotros, ¿de dónde habéis salido?”.

Y me fui.

Ahora, después de contaros esto, lo recuerdo TODO. No se trató más que de una pesadilla de esas que a veces me asaltan a medianoche. Por fin he desvelado el enigma.

Sin embargo, lo que no es un mal sueño, sino una realidad, son la cantidad de perjuicios que tiene el azúcar para nuestra salud y la forma en que debilita poco a poco nuestro sistema inmune.

Podéis consultar por ejemplo este enlace: http://www.terapiaclark.es/azucarlista.htm y quedaros tan indignados como me quedé yo cuando lo leí.


martes, 3 de enero de 2012

LAS RE-BAJAS. DE LA PUREZA A LA LOCURA


DE LA PUREZA

Una de las historias que más me han conmovido desde que me dedico a estos menesteres, es la que me contó un domingo soleado, mi gran amiga de toda la vida, una mujer reaccionaria y poco convencional, a la que quiero muchísimo. Tenía como vecinos cercanos (dos kilómetros de distancia) a una familia formada por padre, madre y dos hijos. Este clan poseía de especial el hecho de que vivía al margen de cualquier pauta consumista, en armonía y en paz con el medio y consigo mismos.

Eran unos Hippies Naturistas y poseían su pequeña morada en plena montaña, autoabasteciéndose de su propio huerto y de sus animalitos de granja y corral.

Por la mañana, al primer canto del gallo (como a las cinco de la madrugada) se levantaban para cuidar y alimentar sus bienes orgánicos y educar a sus hijos Cielo Azul y Nube Blanca en la más pura y sencilla asignatura jamás impartida: La sabiduría de la Tierra.

A la caída del Abuelo Sol, se dedicaban a escuchar Rock Psicodélico, Groove y Folk Contestatario. Mientras Cielo (cuatro años mayor que Nube) desarrollaba su vena artística, pintando hermosos cuadros, componiendo música y esculpiendo en barro figuras simbólicas para sus rituales sagrados. Por su parte, Nube, gran amante de los animales, hablaba con ellos todos los días para conocer su estado de ánimo, les enseñaba expresión corporal y utilizaba la magia blanca para prevenir de enfermedades a sus queridos bichitos.

Antes de la entrada de la Abuela Luna, los cuatro solitarios, tomaban un baño en su Temazcal privado para ir bien relajados a descansar, dando gracias a la vida por el día que les había sido regalado.

Y así un día y otro. Durante años esta familia se dedicó a hacer el bien para sí mismos y para su entorno natural, sin que ningún mal ajeno viniese a molestarles (salvo aquella vez en la que un alcalde pasó por allí para intentar recuperar algún voto desesperado, quedando aquello como una irrisoria anécdota que los padres de Cielo y Nube les contaban cada Navidad).

El día uno de enero Cielo Azul cumplió diez y ocho años. Los padres, preocupados por su crítica edad y sabiendo que había otro mundo fuera de aquel idilio, decidieron tras mucho cavilar, enviar al chico a casa de unos tíos cercanos bastante lejanos (pues entre ellos apenas había comunicación), con el fin de que experimentase, por sí mismo durante unos meses, qué historias se ocultaban más allá de las montañas sagradas en las que vivían.

Cuando Cielo Azul llegó a la ciudad, lo hizo en un día dos de enero. Únicamente portaba como equipaje su ligera mochila acomodada sobre su espalda.

Se bajó del autobús que le había transportado hasta lugar indicado y allí ante la marabunta de seres que corrían de un lado a otro, quedó completamente perplejo al asistir a aquel perturbador espectáculo.

Vehículos de todo tipo iban tocando el claxon indiscriminadamente y sus ocupantes lanzaban las Clásicas Palabras Soeces, esas que tod@s conocemos pues no hemos sido educados en ninguna familia naturista.

Deslumbrado por la invasión de carteles anunciadores en luces de neón, entró sin saberlo en una tienda siendo empujado por la muchedumbre ávida de comprar lo que fuese al precio más barato. Y es que, lo que Cielo Azul aún no sabía era, que habían llegado LAS REBAJAS a la ciudad y que todo tomaba un cariz aún más agresivo e inhumano que de costumbre.

Hasta entonces, para él, las rebajas eran simplemente unas mujeres Re Bajas, o sea muy bajas o requeté bajas, casi del tamaño de una silla. De hecho, él mismo había pintado un cuadro en el que a través de una figura femenina bajita y gruesa trataba de simbolizar la sencillez y a la vez la grandeza de la fertilidad.


Mujer Re Baja pintada por Cielo Azul, en tonos azules


Quedó tan perplejo por todo aquello que una vez consiguió llegar a la casa de sus parientes, tras diversos pisotones, empujones e insultos; les pidió encarecidamente que le mostrasen el manejo de una cámara de fotos contra toda la voluntad de sus Hippie-Padres. Lo que Cielo pretendía era tomar buena nota de todo aquello pues tenía el presentimiento de que iba a ser una gran noticia en casa.


A LA LOCURA

Al día siguiente, Cielo Azul, con cámara, papel y lápiz y enjaezado con Atuendo Incómodo de Chico Urbano (pantalones caídos mostrando su ropa interior, jersey ajustado marcador de musculatura y zapatillas pro ampollas en los pies), se lanzó a la jungla para cumplir con el ritual de iniciación propuesto por sus padres.

Transcurrido un mes, ya tenía casi todo el material documental para componer sus pequeñas memorias. De modo que, conmovido y agradecido por la oportunidad que sus mayores le habían brindado de poder ensayar una experiencia como aquella, decidió escribirles una carta relatando y documentando la pericia vivida por él mismo en aquella urbe:

“Queridos Hippie-Padres y Nube:

Os escribo para relataros los resultados de mi aprendizaje en este mundo tan raro al que me habéis enviado, pero ante todo quiero que sepáis que estoy bien y que os echo de menos.

Aquí la gente se levanta tarde, como a las siete o las ocho de la mañana y desayunan unas cosas rarísimas con forma circular y un agujero en el centro, a las que llaman Donnuts o algo así. Un día probé uno y me sentó muy mal, me salieron yagas en el cielo de la boca y en los labios, pero ya se me ha pasado y ahora los como todos los días con un café, mientras me peino con una gelatina transparente para que el cabello se me quede mirando hacia el cielo. Me ha dicho el primo que eso es Una Moda.

Entonces salgo de la casa de los tíos y camino por lo que aquí se conocen como Calles. Están hechas de un material gris, duro y maloliente por el que circulan unos vehículos con personas dentro que gritan y emiten sonidos estridentes con un claxon. Diría que esto lo hacen para hacerse notar, porque como hay tanta gente aquí, no quieren pasar desapercibidos ni por un momento. Pero me gustaría profundizar un poco más en este hecho insólito.

Las personas del lugar no se conocen entre sí. No os lo vais a creer pero no se miran cuando pasan al lado unos de otros. Incluso yo diría que se evitan. Por el momento desconozco la razón. Quizás lo descubra pronto y os lo contaré.

Lo que si he descubierto es, hacia dónde van todos estos seres. Porque los he seguido sin ser visto ya que ando camuflado. Todos, todos, van a desembocar al mismo sitio. Se trata de unos lugares llamados Tiendas. Bien, pues dentro de ellas se está dando un gran fenómeno conocido con el nombre de... Las Rebajas.

Resulta que todos los artículos que hay en su interior poseen un valor económico más bajo de lo normal (según me han dicho) y entonces los seres se lanzan como locos para poder obtener estos objetos. Cuantos más mejor.


Es una carrera bianual (pues en verano hay otra) que organizan Los Comercios donde se proclama ganador/a el que más elementos inservibles logre reunir durante un mes entero. Jugando hombres y mujeres en la misma categoría.
 Récord de año pasado:
Elementos reunidos por un solo concursante en una hora


La única norma que existe es que al finalizar el concurso se ha de pasar por un Mostrador y pagar, o con dinero o con unos plásticos duros de forma rectangular que se conocen con el nombre de Tarjetas. Aún no sé cómo se obtienen, pero casi todos los concursantes poseen dos como mínimo. Con un poco más de tiempo lo averiguaré.

Por lo demás no hay reglas:

-      Se permite dar grandes saltos por encima de otros seres y pisotearlos si es necesario.


-      Se puede luchar por una prenda aunque ésta se rompa en dos mitades. Siempre y cuando esté al cincuenta por cien.


-      Se acepta cargar con tres veces tu propio peso o volumen. Y además, las mujeres deben hacerlo subidas en unos zapatos rarísimos y altísimos que provocan a menudo torceduras y juanetes. (¿A qué se deberá esta dificultad añadida para las féminas?).



-      Se concede desnudarse públicamente a los concursantes. Algunos ya vienen despojados de casa para no perder el tiempo en los probadores.





Hambriento tras este agotador trabajo matutino llego a casa de los tíos y en un minuto preparan la comida que obtienen de unos envases y sobres de variopintos colores que compran en otras tiendas para el efecto. Mientras tanto, vemos la televisión y nadie habla más que para pedir la sal o el azúcar. El azúcar aquí es blanco. Nunca había visto algo tan insólito.

Ah, por cierto, me miro al espejo y me veo más grueso, creo que he ganado algunos kilos y no me lo explico pues siempre estoy haciendo cosas sin parar y además duermo poco. El tío dice que eso es Estrés. Creo que parezco hasta algo mayor.

El primo me ha sugerido acudir a un Gimnasio con él por las noches para ponerme en forma, ya que por las tardes me dedico a poner en orden mis investigaciones. ¿Qué será eso del Gimnasio?.

No sé si me equivoco, pero yo creo que aquí la gente no es del todo feliz, se les nota en la cara, pues apenas tienen expresividad. Y este hecho, la verdad, me pone triste. Aunque, menos mal que tienen estos concursos bianuales, parece que se divierten mucho de esta manera.

Aún me queda algo de trabajo aquí. Tengo que averiguar lo del claxon, lo de las tarjetas de colores, lo de los zapatos de tacón, lo del pelo hacia el cielo, lo de la comida de colores, lo del azúcar, lo del estrés, lo del gimnasio y otras curiosidades más.

Pero quiero que sepáis que no cambiaría por nada la vida junto a vosotros en nuestra pequeña casa en la montaña, principalmente porque os quiero mucho y también porque allí me siento EN PLENA LIBERTAD.

Un fuerte abrazo de vuestro querido hijo, Cielo Azul.

PD: "¡Ah! Nube, espero que no te pongas triste por lo que voy a contar ahora, pero aquí casi no hay árboles, ni animalitos sueltos con los que intercambiar opiniones, solamente los encierran en unas cárceles especiales para ellos donde permanecen sin moverse hasta el día en que los matan para luego comérselos. Pero no llores por favor. Te quiero”.